Orgasmo y eyaculación, ¿son lo mismo?

¿Cuántas veces hemos escuchado que las mujeres son las únicas que pueden fingir un orgasmo, puesto que los hombres al alcanzar el clímax tendrían que eyacular?.

Esta idea sesgada se mantiene porque orgasmo y eyaculación se han empleado como si fueran sinónimos, pero lo cierto es son procesos totalmente distintos. Mientras el primero es una experiencia a nivel físico y emocional, el segundo es un simple reflejo que ocurre en la base de la columna y que da como resultado la salida del semen.

¿Entonces, podría el hombre tener un orgasmo sin eyacular?. La respuesta es sí. Son dos mecanismos diferentes, quiere decirse que puede producirse uno sin el otro, si bien ambos suelen darse simultáneamente.

Algunos hombres operados de próstata, pierden la capacidad orgánica de expulsar el semen hacia afuera, llevándolo hacia la vejiga (eyaculación retrógrada). Experimentan lo que se llama un orgasmo seco, pero lejos de compadecerse, conservan la sensación orgásmica, ya que las contracciones musculares continúan manifestándose, y son ellas las que son interpretadas por el cerebro como placenteras. Por eso, cuando esto sucede es importante que la pareja entienda que el otro está disfrutando igualmente.

Además, algunas técnicas orientales (sexo tántrico) abogan e integran en su filosofía el orgasmo sin eyaculación, como opción preferente.

En el caso opuesto podemos encontrar otros varones (aunque en porcentaje muy pequeño), que eyaculan débilmente, sin fuerza (anhedonia eyaculatoria o eyaculación sin placer). Las contracciones musculares son tan débiles, que aunque logran eyacular, el orgasmo es prácticamente imperceptible, lo cual suele producir sensaciones de frustración e insatisfacción. Esto suele explicarse o bien por debilidad de la tonicidad muscular genital, o por motivaciones emocionales (inhibición, dificultades de pareja, miedos, o prejuicios ante la sexualidad).

Luego esta distinción puede evitar algunos malentendidos entre amantes.

Orgasmo femenino versus orgasmo masculino

La igualdad de géneros es una revolución que no tiene fin, ha llegado a muchas esferas tanto de lo personal como de lo social, laboral y familiar. En la sexualidad, como no podía ser de otra manera, las voces femeninas se alzaron hace tiempo para reivindicar su derecho al placer y a obtener un orgasmo que no fuera patrimonio exclusivo de la población masculina. Se dejaba claro que ambos, hombre y mujer, están perfectamente dotados y capacitados tanto para disfrutar equitativamente de los juegos amorosos como para poder llegar a la cima sexual. Mas la cuestión es ¿pueden hacerlo por el mismo camino, ¿a la misma velocidad?, ¿y una vez que lo consiguen, la experiencia orgásmica es similar o tiene sus matices?.

Un estudio reciente de la Universidad de Groningen ha constatado que existen diferencias significativas en la actividad cerebral durante el orgasmo masculino y el femenino. Tanto varones como féminas relajan las áreas del cerebro asociadas con la ansiedad y el miedo (la amígdala) al llegar al culmen del placer. No obstante, los investigadores han encontrado que en el orgasmo masculino, el cerebro se centra más en los estímulos sensoriales de los genitales que en el orgasmo femenino. Esto tiene fácil explicación si tenemos en cuenta que en los hombres la culminación de la respuesta sexual suele conseguirse en la mayoría de las ocasiones por la estimulación directa del pene.

El orgasmo que se concreta en contracciones de las estructuras pélvicas y genitales (con una duración, cada contracción, de ocho décimas de segundo en ambos sexos) viene desencadenado junto a la liberación de una hormona llamada oxitocina tanto en hombres como en mujeres. En ellos se contraen los conductos deferentes, las vesículas seminales y los músculos que rodean a la próstata, y en ellas se contraen, principalmente, los músculos que rodean a la vagina (y parcialmente el útero). Por eso, la respuesta externa y observable en unos y otras es similar, salvo la notable diferencia que aportan los hombres al eyacular visiblemente (aunque también existe la eyaculación femenina).

En el orgasmo del varón como en el de las damas, la interpretación que haga el individuo de esas sensaciones fisiológicas es parte esencial de la experiencia placentera, la cual dependerá. del cansancio, el estrés, la capacidad para concentrarse en el “aquí y el ahora”, la educación y los valores, etc. De ahí que no sea tan sorprendente encontrar que incluso en las formas de describir sus orgasmos ambos sexos no difieren significativamente. En este sentido se han hecho experimentos en los que se piden a hombres y mujeres que describan por escrito sus orgasmos. Después, los investigadores sustituyen las palabras identificadoras de género por otras neutras (pene, vagina o clítoris por genitales; esposo o esposa por cónyuge, amante, etc.) y entregan esas descripciones a varios evaluadores de ambos sexos entre los que hay ginecólogos, psicólogos y estudiantes de medicina. El resultado es que ninguno de ellos ha sido capaz de identificar el sexo de la persona que describía su orgasmo con una frecuencia distinta a la que cabría esperar por azar. Esto demuestra que la vivencia subjetiva del orgasmo masculino y del femenino no se expresa verbalmente de un modo tan dispar.

En lo que sí se han hallado discrepancias es en el periodo refractario (espacio de tiempo que transcurre entre un orgasmo y otro). Esto en las féminas es casi inexistente en cualquier etapa de su vida, pues una mujer que alcanza el orgasmo y continúa siendo estimulada sexualmente puede llegar a tener un segundo orgasmo de manera casi inmediata, y luego un tercero, etc. Este hecho depende de múltiples variables como el tipo de estimulación , el estado anímico y la predisposición de la protagonista. En su análogo masculino este periodo es de duración variable según la edad y la práctica en el arte amatorio. En plena adolescencia, por ejemplo, puede ser de apenas dos minutos, en la década de los sesenta puede durar varias horas, o días.

En general, se sabe que el varón tiene orgasmos más cortos que los de su compañera, y es más difícil (pero no imposible) que pueda conseguir varios orgasmos consecutivos. Habitualmente, los hombres no son popularmente conocidos por disfrutar de multi-orgasmos, ya que a diferencia de las mujeres después de eyacular atraviesan por el antes mencionado periodo refractario. Pero esto es relativo, porque el reposo obligado en la respuesta sexual masculina no es un fenómeno postorgásmico, sino que se asocia más bien a la eyaculación (y está en relación directa con la edad del sujeto e inversa con la habilidad de la pareja), de lo que se deduce que efectivamente algunos hombres también son capaces de experimentar orgasmos múltiples antes de eyacular. Esto se entiende bien si matizamos que eyaculación y orgasmo son dos procesos diferentes, que pueden darse unidos o por separado. Es perfectamente posible, como os comentábamos en un artículo anterior, tener orgasmos sin eyaculación (se conocen por orgasmos secos).

Luego, aunque todos hayamos oído lo de que el orgasmo masculino es más intenso y extenuante, frente al femenino que es más difuso, suave y prolongado, parece ser que hay más razones para pensar que no existe un orgasmo distinto según el género al que se pertenezca, sino que tanto unos como otras experimentan el mismo tipo de vivencia placentera, y sus orgasmos están ocasionados fisiológicamente por los mismos patrones bioquímicos y hormonales.

Ejercicios para reforzar la vagina

De lo que aquí te voy a hablar es de los huevos macizos que se introducen en la vagina con el propósito de mejorar su elasticidad y también su firmeza. Para conseguirlos, sólo debes buscar a algunos proveedores a través de internet que los venden bien sea en piedra o en madera. Debes escoger uno de 2.5 centímetros de diámetro, porque cuanto más pequeño sea este, entones, más trabajo harán los músculos de la vagina. A decir verdad, algunas mujeres empiezan estos ejercicios con huevos grandes y a medida que pasa el tiempo y van cogiendo experiencia, pasan a un de menor tamaño.

Así, este huevo debe tener un cordón que lo enganche al exterior el cual deberá estar siempre que lo utilices bien desinfectado. Por tanto, en la primera usada debes sumergirlo en agua hirviendo por unos minutos o también podrías empaparlo de desinfectante durante toda una hora. Una vez que has hecho esto, para las siguientes veces debes lavarlo con agua caliente.

Antes de empezar a hacer los ejercicios, te recomiendo que estimules tus hormonas sexuales, es decir lo que debes hacer es masajear tus senos con profundidad. Relájate y empieza por tus pezones y luego dirígete fuera de esta zona hasta que cubras todo el seno. Te darás cuenta que vas por buen camino cuando veas que tus senos se endurecen y también verás cómo se agrandan. Una vez conseguido este efecto (que probablemente te habrá llevado unos cinco minutos), empieza a estimular la zona de tu vulva externa, lo que quiere decir también tu clítoris. Mantén la estimulación durante otros cinco minutos también o hasta que logres estar lo suficientemente excitada.

Es importante que sepas distinguir las diferentes zonas que se encuentran dentro del canal de la vagina antes de introducir el huevo. La visualización de estas es de bastante ayuda puesto que te hará más consciente de lo que pasa dentro de ella y te dejará usar mucho mejor los músculos vaginales cuando tengas relaciones sexuales.

Si nos detenemos en este canal, encontraremos que hay una primera sección en él que contiene los músculos que están rodeando a la abertura exterior y también la parte inferior. La segunda zona es la parte media de este canal y la tercera es la parte se arriba, y ambas zonas se encuentran rodeadas de diferentes músculos que pueden usarse para mover este huevo en otras diferentes direcciones. Y aunque te pueda parecer que esto es una fantasía, con práctica entenderás perfectamente lo que te quiero decir.

Sólo con intentar que tengas este grado de control en estos músculos de la pelvis ya es un gran comienzo, porque en realidad muy pocas mujeres pueden llegar a entender lo que está ocurriendo con esta zona cuando tienen relaciones sexuales, y mucho menos aún, las mujeres que son conscientes de que al dedicarle tiempo al conocimiento y experimentación de esta zona, podrán conseguir un placer verdaderamente insólito.

Aunque, de otro lado, también que hay que reconocer que este tema no podría ser de interés a todas las mujeres, en realidad para las que sí han hecho el esfuerzo para conocerse y también comprender las reacciones de su propio cuerpo, no han obtenido más que placer de sus experiencias propias y luego compartidas. Si lo vemos desde otro punto de vista, para algunas mujeres la vagina representa un modo místico de unirse con sus parejas, donde el pene del hombre también forma una conjunción hermosa, por tanto, la idea de que la vagina es un lugar bastante dinámico y que puede usarse con mucha actividad y por tanto, sabiendo que esto mejora increíblemente el placer sexual propio y el de la pareja, resulta muy novedoso para muchas parejas. Así, practicar ejercicios con los huevos es un buen inicio para esta nueva exploración.

En este proceso, te he traído un ejercicio que comprende seis pasos para la estimulación de estos músculos pélvicos:

Paso número uno: una vez que estés excitada (es decir, hayas estimulado tanto tus senos como la vagina y la vulva), introduce el huevo en la vagina por la parte más ancha.

Paso número dos: ten una postura erguida y firme con los brazos al costado del cuerpo y las manos delante de las caderas y haciendo puño cerrado. Ahora, retrae la primera zona de la vagina ya que de esta manera lograrás que el huevo se mantenga en su sitio de manera firme.

Paso número tres: aspira aire con profundidad y retrae los músculos de la zona superior vaginal. En realidad, lograrás contraer la segunda y tercera zona al mismo tiempo; por lo que debes mover el huevo hacia la parte de arriba (es decir como para la segunda zona). En esta parte, podrás notar cómo se mueve el huevo.

Paso número cuatro: con la segunda sección vaginal, oprime el huevo ya que así lograrás que se quede quieto con firmeza. No te preocupes si esto no te resulta las primeras veces, ya que se logra hacer con cierta experiencia.

Paso número cinco: ahora, trata de mover con lentitud el huevo, es decir de arriba abajo dentro del canal de la vagina. Esto también requiere cierta destreza, por lo que te recomiendo que además de usar los músculos vaginales también utilices la mente. Cuando sientas que estás muy cansada entonces, descansa, ya que de esta manera te darás cuenta cómo la energía logra almacenarse dentro de la pelvis.

Paso número seis: ahora, mueve el huevo de derecha a izquierda lo que en realidad, es un truco que una vez que lo cojas podrás mover el huevo a tu antojo (de arriba a abajo y de derecha a izquierda). Mientras más experiencia tengas, ganarás más velocidad y fuerza.

El cáncer de testículo

¿Quién no ha visto alguna vez un anuncio de prevención del cáncer de mama?, ¿quién no se ha hecho una revisión de las mamas o conoce a una mujer que se las ha hecho?. Si en estas preguntas cambiáramos la palabra “mama” por “testículo”, probablemente muchos enmudecerían, porque lo cierto es que las enfermedades de los órganos reproductores masculinos son más desconocidas, o al menos pasan más desapercibidas tanto por la sociedad en general, como por los protagonistas varones en concreto.

Las visitas al urólogo no se dan, ni mucho menos, en la misma frecuencia que la asistencia al ginecólogo, y todavía sigue pensándose que la salud y la atención de los genitales es “cosa de mujeres”. En un artículo anterior, os comentábamos la importancia de autoexplorarse los testículos después del baño, de la misma forma que, una vez al mes, las damas se palpan sus senos para estar familiarizadas con cualquier pequeño cambio que haya podido producirse, y procurar así una detección precoz de algún trastorno, lo cual muchas veces es la mejor garantía de éxito en el tratamiento posterior.

Lo mismo podemos aplicar cuando hablamos de cáncer de testículo, una enfermedad donde las células de esta glándula sexual, situada en una bolsa (escroto) bajo el pene, se convierten en malignas o cancerosas. Es un cáncer de baja tasa entre la población masculina en general (sólo un 1% de entre todos los cánceres que padecen los varones), y de mayor incidencia en la franja de edad de los 15 a los 35 años.

Es importante saber que hay ciertos factores de riesgo que predisponen a su presencia:

-Testículo sin descender (criptorquidia).El riesgo no disminuye aunque se haya modificado adecuadamente tras una operación.
-Anormalidades congénitas en el testículo, pene o hernias inguinales.
-Cáncer de testículo previo. Pese a haberlo superado, siempre se tiene más riesgo de que se presente en el otro, que si no se hubiera padecido nunca.
-Antecedentes familiares (padre o hermano) de cáncer de testículo.

Si te identificas con alguna de estas variables de riesgo, no es que tengas que preocuparte más que otros, simplemente tienes que ocuparte más que el resto, y acudir a las revisiones y exámenes testiculares con tu médico más asiduamente. De todos modos, la sola presencia de alguna de estas condiciones no implica el desarrollo de un cáncer de testículo, sólo genera un incremento en la posibilidad de desarrollar esta enfermedad.Sin hallarse entre la población de riesgo, cualquier hombre, sobre todo que tenga las edades antes señaladas, debería autoexplorarse sus testículos mensualmente, con el objetivo de localizar lo antes posible algunos de los síntomas que a continuación os vamos a referir, y que pueden correlacionar con un cáncer, aunque insistimos que también con otros trastornos testiculares:-bultos o inflamaciones en los testículos.
-dolor o molestias en ellos o en el escroto.
-sensación de pesadez, ardor, picor o escozor.
-dolor agudo en la espalda, abdomen inferior o ingle.
-acumulación repentina de líquido en el escroto.
-cambios en la textura de la piel o el tamaño de los testículos.

Por eso, para determinar con exactitud el diagnóstico suelen hacerse otras pruebas de laboratorio: como análisis de sangre para valorar los niveles de marcadores tumorales, una ecografía del escroto para evaluar posibles inflamaciones por si fueran debidas a infecciones no tumorales, y la biopsia (examen microscópico del tejido testicular) Si las pruebas dictaminaran que se ha desarrollado un cáncer testicular, es reconfortante saber que hay una alta tasa de éxito (95%) con los tratamientos disponibles en la actualidad, especialmente cuando se revela en un estadio inicial.Una de las grandes preocupaciones, tras garantizar que la vida no corre peligro, es cómo va afectar el padecer esta enfermedad a la vida sexual. Es comprensible si tenemos en cuenta que la autoimagen íntima puede verse modificada en hombres jóvenes y sexualmente activos, puesto que es la franja de edad a la que va más asociada este clase de cáncer.La capacidad sexual no tiene por qué verse afectada si el otro testículo está sano, pudiendo tener erecciones con normalidad y producir espermatozoides. La fertilidad, excepto en los casos en los que se haya tenido que recibir quimioterapia y/o radioterapia, no se ve dañada.Si tuvieran que someterse a dichos tratamientos una opción recomendable es congelar previamente el semen para poder emplearlo en un futuro a través de técnicas de fecundación asistida. Ha de quedar claro que este tipo de cáncer no puede transmitirse a la pareja por mantener relaciones coitales, y que si disminuye el deseo sexual no es por la enfermedad en sí, sino por la alteración en la autoimagen corporal que supone el hecho de haber perdido un testículo. De ser así, puede subsanarse con ayuda psicológica y con un implante o prótesis que se coloca en el escroto después o en el mismo momento de la intervención quirúrgica.En ocasiones, hay que extirpar también algunos ganglios linfáticos del abdomen, que no causan necesariamente dificultades para la erección o el orgasmo, pero que si interfiriera con la eyaculación podría ocasionar problemas de esterilidad. No obstante, a veces se puede aplicar una técnica especial de cirugía que preserva los nervios implicados al eyacular.

En caso de tener que darse radioterapia, la producción de espermatozoides se vería perturbada, pero en año y medio o dos años la fertilidad podría volver a recuperarse. Aunque con la quimioterapia, los efectos secundarios sobre la fecundidad también pueden ser reversibles, es menos probable.

La reincorporación a la vida sexual es totalmente recomendable, y el momento de hacerlo dependerá de la prescripción médica. El hombre que ha sido operado, únicamente ha de cuidarse de adoptar posturas que no le resulten molestas, o requieran un esfuerzo. Otro aspecto que puede ser de gran ayuda es que la pareja se muestre comprensiva, y facilite un clima de comunicación donde poder expresar con confianza los miedos, preocupaciones y dudas. Si él percibe que su compañera lo evita, o elude hablar del tema, se sentirá rechazado y contribuirá a anticipar negativamente y con ansiedad los futuros encuentros sexuales.

Algunas consideraciones acerca de los testículos

Existen algunos términos y nombres que todos los hombres que cuidamos de nuestra salud, debemos conocer, máxime si hablamos de la integridad de nuestros testículos. Por ejemplo, ¿sabe usted lo qué es la epididymitis? Esta condición es la inflamación de un cuerpo, más largo que ancho, pequeño que se encuentra en uno de los extremos de cada testículo, adentro del escroto. Epidídimo es una palabra muy grande para una parte tan pequeña pero importante en la que se incluye el principio del ducto excretor. Es en esta zona donde los espermatozoides comienzan su camino hacia fuera, y por lo tanto, no nos conviene que haya ningún agente inflamatorio que afecte el área. Entre los factores que provocan problemas están las enfermedades venéreas, la Tuberculosis, el uso prolongado de un catéter interno, infección de la próstata o uretra y lesiones físicas. Entre los síntomas que pueden acompañar a esta condición están el dolor, la fiebre y los escalofríos. Los testículos morados es algo que también debemos vigilar. A veces los hombres sostenemos peleas o riñas y algún golpe nos cae justo en los testículos, es imposible que pase inadvertido si es que los testes llegan a ponerse morados.

También podemos machucarlos al subir a la bicicleta o haciendo una mala maniobra en la cama. Cuando el escroto recibe un golpe, pueden romperse algunos vasos sanguíneos y provocar el color morado típico. Puede producirse un daño permanente que afecte la reproducción y que puede producir un dolor crónico. Si esta situación se da, es recomendable acudir al médico de inmediato para que evalúe el problema. Así como podemos llegar a tener los testículos morados, también podemos tenerlos rojizos. Cuando un hombre es sobre estimulado durante la tensión sexual, las sangre se acumulará en todos los vasos sanguíneos pequeños que rodean el escroto. Si este estado de inflamación se sostiene por determinado tiempo, el escroto se verá de color rojizo y se sentirá molesto por el contenido excesivo de sangre en esta área. Debido a esta condición, muchos hombres no pueden llegar al clímax. Otros tienen actividad sexual cuando tienen niveles altos de temor o ansiedad y provocan esta condición.

La coloración dura desde unos cuantos minutos hasta una hora, después de lo cual, la apariencia del escroto se normaliza. Trate de evitar esta situación.También debemos considerar el varicocele. Este malestar consiste en el engrandecimiento de las venas del cordón espermático, que es el que sostiene a los testículos. Pueden sentirse dentro de él como una serie de lombrices, y verse morado. El paciente puede sufrir un dolor agudo o una sensación de jalón. Con frecuencia, este malestar se presenta en los hombres altos., en el testículo izquierdo, por la longitud mayor de los vasos sanguíneos que llevan la sangre de regreso al corazón. Dependiendo de la severidad, es posible que se tenga que usar un soporte o someterse a una operación. La presencia de un varicocele junto a los testículos, eleva la temperatura por el calor de los vasos sanguíneos colectores que se encuentran en el área. Esto puede interferir con la fertilidad y los cirujanos, por lo general, extraen estas venas sospechosas, para mejorar la fertilidad. En lo referente a la excitación sexual podemos considerar lo siguiente. Cuando esta comienza, los vasos sanguíneos que se encuentran en la ingle para que pueda ocurrir y durar una erección. Los testículos se nutren con esta misma dotación de sangre.

Esto hace que sintamos los testículos más llenos y, aunque su temperatura pueda seguir estando un poco más abajo que la del cuerpo en general, se presenta una sensación normal de hinchazón relacionada con la experiencia sexual que va a ocurrir. El Escrototambién se jala hacia el cuerpo. Después que se termina la tensión sexual, los testículos, al igual que el pene, regresarán a su estado más flácido. Este es un proceso que debe seguir su curso normal y lo peligrosos ocurre, cuando algunos hombres utilizan técnicas para “durar más” como los ungüentos retardantes o incluso los famosos moñitos sujetadores de los testículos. Esto puede sobrecargar nuestros genitales y se recomienda su uso muy esporádicamente. Finalmente, podemos considerar algunas actividades entre los cuidados que debemos guardar hacia nuestros testículos. Por ejemplo, los largos viajes en motocicletas que producen vibración en la zona del escroto. Igual sería el caso si viajamos en bicicleta mucho tiempo. Algunos músicos que sostienen instrumentos de percusión entre las piernas, también deben tener cuidado si notan algún cambio en sus testículos. Para mantenernos prevenidos, es recomendable auto examinarnos periódicamente y si notamos algún cambio, acudir inmediatamente a ver al médico.

Sexo oral para ella

Dentro de los mayores placeres que un hombre le puede brindar a una mujer está sin lugar a dudas el besarle y lamerle la vulva con la lengua y con los labios, logrando estimular de mayor manera el clítoris que se llega a estremecer con caricias húmedas y también calientes.

Así, la lengua es un órgano táctil verdaderamente sensitivo que sabe cómo interpretar la respuesta erótica de ella. Por tanto, si bien esta puede recorrer la piel de una manera muy suave y delicada también puede llegar a una complexión más rígida y al aumentar el ritmo o también la intensidad al usar su parte más rígida o la punta en sí, puede incrementar el placer en diferentes zonas del cuerpo de la fémina.

De otro lado, casi todas las mujeres pueden llegar al clímax cuando se les lame el clítoris, la zona del perineo, el ano y también la parte de la entrada de la vagina, y aunque definitivamente el placer máximo se encuentra en la zona del clítoris es desde este preciso punto erógeno que la sensación de disfrute puede transmitirse a otras partes del cuerpo si es que ella sabe respirar de una manera igualmente rítmica que la estimulación que él le brinda con la lengua y también cuando contrae el músculo pubococcígeo (PC).

La sensibilidad femenina tan extrema (o mejor dicho, siempre alerta), advierte con rapidez que si él la llega a acariciar de una manera mecánica entonces el placer puede decrecer y esto se debe a que como en cualquiera de las prácticas sexuales, es muy importante que los gocen con mucha sensualidad y creatividad.

La manera más eficaz para realizar un buen sexo oral a una mujer

Si el hombre hace las cosas con sabiduría en el campo de lo sexual entonces, el amante puede llegar a despertar mucho morbo en ella lo que hará que el contacto vaginal que se anhela se demore haciendo que se evite ir directamente a ese punto de tanta excitación para ella. Aproximarse al campo del sexo oral tal vez sea aproximarse a un arte refinado que debe ir desarrollándose paso a paso, iniciándose como una danza parsimoniosa que a medida que tenga más practica podría ir incrementando su velocidad hasta volverse muy vertiginosa, logrando que ambas parte puedan llegar a un placer extremo.

A continuación te presentaré algunos pasos que te ayudarán mucho a darle el placer que ella tanto ansía al momento de realizarle sexo oral también llamado cunnilingus.

Paso número uno: en primer lugar, besa con profundidad la boca de tu pareja, luego juega con sus labios, estíralos y con la lengua hazle cosquilleos en la parte interna.

Paso número dos: luego baja lentamente con tu lengua por todo su cuerpo, recorre su cuello, senos (cada uno de sus pezones), vientre, ombligo (donde te recomiendo quedarte por algunos segundos.

Paso número tres: al mismo tiempo tus manos deben haber seguido el mismo recorrido que tu boda y lengua, es decir por los costados de su cuerpo. En el punto que ya estés en el ombligo, entonces tus manos deben estar en las caderas o en sus senos para que así el goce sea más completo.

Paso número cuatro: contornea su pubis con tu boca (es decir con tus besos y lamidas), es decir la mayor excitación ya está cerca.

Paso número cinco: ahora muerde con suavidad esta zona antes de internarte en las partes más húmedas.

Paso número seis: luego, absorbe con rapidez la parte interna de los músculos que se introducen entre las nalgas y por tanto, con la punta de la lengua toca con levedad cualquiera de los orificios que encuentres a su paso hasta que consigas llegar a los labios menores.

Paso número siete: en este punto debes acariciarlos una y otra vez con tu lengua demorándote un buen rato.

Paso número ocho: alza su pubis y con las piernas abiertas levántale también las nalgas las que debes sostener y acariciar ya que así habrá un mejor contacto con el clítoris, el cual debido a la excitación estará muy rígido y firme.

Paso número nueve: en este momento la vulva debe estar abierta como si fuese una campana cuyo placer sólo dependerá de su pareja, entonces, él debe lamer y mordisquear con mucho cuidado, moviendo hacia ambas partes (de derecha a izquierda).

Paso número diez: finalmente, cuando veas que ella ya va a tener un orgasmo, sujétala firmemente para que durante el clímax ella no se aleje ni por un segundo del placer que le seguirá dando tu boca, así el disfrute será totalmente intenso hasta el final.

Otras posturas

Es muy placentera la postura en que se le coloca un cojín en la parte de los glúteos de la mujer ya que así el puede abrir sus piernas y llegar a su vulva con más facilidad, al mismo tiempo que sus pies se pueden apoyar en los hombros de él.

La “postura 69” en la que ambas partes se estimulan al mismo tiempo. En esta posición la mayoría de las parejas lo practica cuando están sobre una cama, es decir mirándose frente a frente y con las cabezas contrarias el uno del otro de tal manera que los genitales queden a la altura de la boca del otro. Sin embargo, también puede practicarse de tal manera que el hombre quede echado completamente sobre la cama y ella sea la que está de rodillas sobre él.

Realizar sexo oral mientras la mujer está parada y él se mantiene arrodillado.

Él sobre la cama y ella en cuclillas dejando que su pubis se encuentre con la boca de él.
En cualquier caso, una recomendación importante es que cuando ella esté a punto de llegar al orgasmo, se retire del pene para evitar que pueda causar algún daño con los dientes.

Sexo diario, esperma de mayor calidad

Un estudio realizado por la Universidad de Sidney, Australia, ha demostrado que practicar el sexo diariamente aumenta la calidad del esperma, con lo cual aumentarán también las posibilidades de engendrar un bebé en su pareja.

El esperma es ese líquido blanquecino que es expulsado por la uretra, que se encuentra en el interior del pene, con la eyaculación. En este esperma, o semen, podemos encontrar secreciones no sólo del testículo, que es el encargado de producir los espermatozoides, sino también de la próstata, vesículas seminales y de las glándulas bulbouretrales. La función de este líquido es, simplemente, la de la reproducción.

Hasta ahora lo que se aconsejaba para poder concebir era que el hombre no eyaculara durante tres días, para que así su esperma estuviera más concentrado. Eso sí, no hacerlo durante más de cinco días sí se sabía que provocaba un aumento de semen, pero que bajaba considerablemente su calidad. Según este reciente estudio, seguir esta pauta de abstención de tres días también es perjudicial para los espermatozoides pues los deteriora.

Para llevar a cabo esta investigación se evaluó a 42 hombres que presentaban espermatozoides con el ADN dañado. Las pruebas consistieron en tener que eyacular durante siete días, tras los cuales se examinó su esperma. Esto se comparó con los resultados que presentaron al llegar y con los resultantes de haber estado otros tres días sin eyacular.

Sólo cinco de los participantes no mostraron cambios. En los demás se observó como la expulsión diaria del esperma mejoró su ADN. Así han llegado a la conclusión de que tener sexo cada día es una buena manera de aumentar la capacidad de fertilización del hombre.

Esta no es la primera investigación al respecto. En años anteriores ya habían los expertos hablado de que el semen es mejor cuanto más se estimule su producción. Y otro dato curioso: que cuando un hombre busca un embarazo eyacula menos, pues el sentimiento de “tener que” bloquea su deseo sexual.

Volviendo al tema que hoy nos ocupa, tenemos que agregar que no todos los especialistas opinan igual. Una tercera teoría nos habla de que cada hombre posee un perfil determinado en cuanto al tipo de esperma y que lo que para unos es beneficioso puede dañar a otros.

Tengo una alergia…sexual

No son uno ni dos los alimentos, animales y vegetales a los que podemos tener alergia: a la lactosa, al polen, a lo gatos, etc., elementos que hacen que nuestro organismo reaccione a la defensiva porque no los tolera. ¿Y si os dijéramos que hay quien experimenta lo que llamamos alergia sexual, sin que por que ello esté inventando una excusa par no tener sexo, pues en realidad su cuerpo es capaz de mostrar rechazo ante determinados fluidos sexuales, pese a que mentalmente se encuentre más que predispuesto a intercambiarlos en el juego del amor?. Aunque parezca paradójico para algunas personas el placer puede teñirse de repulsa en el momento en el que el líquido preseminal, o el flujo vaginal hacen acto de presencia en el escenario de la pasión.

Cuando esto empezó a escucharse allá por los años sesenta investigando enfermedades de transmisión sexual, fueron varios los casos masculinos que se conocieron e informaron de cómo después de mantener relaciones sexuales sufrían molestas irritaciones en sus genitales, que se atribuían a una alta sensibilidad a las secreciones vaginales de sus compañeras. Pero ellos no resultaron ser los únicos, la ciencia ha seguido corroborando como las mujeres también pueden padecer este tipo de reacciones alérgicas al esperma masculino, que se caracterizan por picor en la vulva, hinchazón y escozor intenso en el área genital.

Como es fácil de imaginar, hay casos en los que un simple preservativo (para evitar el contacto de mucosas) puede disipar tan incómodas reacciones íntimas, por lo que a pesar del descontento por parte de los amantes del sexo sin barreras, suele ser una solución bastante sencilla y aceptable. El obstáculo puede ser mayor para aquellas parejas que desean tener hijos y que además de las sufridas alergias se encuentran con la formación de anticuerpos incompatibles con el esperma que les conducen a las puertas de la infertilidad. No obstante, hemos de decir que siempre les queda la opción de las técnicas de reproducción asistida.

Sabemos que el tema de hoy hace que casi irremediablemente se nos venga a la mente aquello de “bueno, ¡pero esto si que es mala suerte!”, porque nos resulta extraño pensar que algo tan agradable como debería ser el sexo acabe ocasionando inflamación, picor e irritación allí donde se juntaron los cuerpos diez o quince minutos después de saborear la victoria. En honor a la verdad, señalaremos que las alergias íntimas no se dan en una frecuencia elevada entre la población, y que existen otras como la alergia a la caspa o a los besos que son todavía más escasas y extrañas si cabe. Esta última se ha demostrado que en realidad es una incompatibilidad a alimentos específicos cuyos residuos han quedado en la boca de la pareja, y que al besarse se transfiere algo más que amor.

Pero desgraciadamente no son estas las únicas alergias que circulan en torno a la experiencia sexual, el organismo tiene alguna que otra forma más de oponerse bruscamente a participar de un encuentro sexual, como por ejemplo:

La hipersensibilidad al látex de los preservativos es otro factor que pasa factura a aquellos que quieren disfrutar del sexo con protección, aunque afortunadamente en la actualidad ya hay alternativas en el mercado a la hora de fabricar condones que no estén elaborados con este compuesto, como los de poliuretano, que permiten tener intimidad con seguridad sin que la calidad de las relaciones se vea dañada por los picores y enrojecimientos.Además de la famosa gomita, hay otras sustancias que pueden generar estas reacciones adversas, pues resulta que el diafragma (dispositivo vaginal que bloquea la entrada del esperma al útero), y el “tapón cervical” (un capuchón en forma de dedal que se sitúa sobre el cérvix actuando como método de barrera) también deben ser sustituidos como sistemas anticonceptivos en aquellas mujeres que muestran este tipo de molestias a las que nos estamos refiriendo.
Alergia a los espermicidas. Este método, que viene empleándose como complemento a otros como el preservativo o la píldora para aumentar la protección contra el embarazo no deseado, se encarga de exterminar los espermatozoides que hayan logrado traspasar la barrera, pero en su intento puede producir alta sensibilidad a algunas mujeres, que en ocasiones puede manifestarse como cervicitis o inflamación del cuello uterino.
Alergia al semen. Como antes os señalábamos, no usar condón puede convertirse para algunas damas en un motivo grave de pérdida de salud, y no nos estamos refiriendo a las tan conocidas enfermedades de transmisión sexual, sino a las reacciones alérgicas al esperma masculino. Es verdad que lo habitual es simplemente presentar síntomas como escozor, erupciones o ampollas en los genitales, pero se han documentado casos en los que esta alergia condujo a un choque anafiláctico y el consecuente fallecimiento. Sin ánimo de alarmar y con la sana intención de informar recordemos que hace unos años ingresó una mujer rumana en el Hospital de Negresti por una insuficiencia respiratoria que no pudo superar tras haberse saltado la prescripción médica de utilizar preservativo dada su alergia al semen.
Rechazo psicológico al sexo o aversión sexual. No es una alergia estrictamente hablando, pero la reacción del que la padece es similar, pues evita a toda costa mantener encuentros íntimos por haber tenido una mala experiencia sexual (abusos, eyaculación precoz, anorgasmia) de forma reiterada y sin concederse la oportunidad de recibir ayuda de un profesional. En esta ocasión es la mente la que responde a la defensiva, a pesar de que la relación sexual sea consentida y elegida.

¿El placer se ba acabando con el tiempo?

Después de una larga convivencia, o incluso tras los dos o tres primeros años de relación, la vida sexual cambia ligeramente para la gran mayoría, y significativamente para algunos. Es verdad, que otros apenas notan diferencias, pero lo más frecuente es que el deseo sexual baje considerablemente para ambos, y la rutina de la cotidianeidad conduzca a una merma de la pasión, los cuerpos se habitúen y las mentes se acomoden en el sillón de la apatía sexual.

Helen Fisher una antropóloga norteamericana tras entrevistar a 800 personas que habían vivido un amor pasional constató que el 80% de ellas afirmaba haber sentido una pasión con fecha de caducidad, pues ésta desaparecía entre los 1 y 3 años. Si unimos a estos datos los de una encuesta de la Universidad de Cornell, (Nueva Cork) que señalaba cómo cinco mil personas entrevistadas de 37 culturas diferentes coincidían en que la pasión duraba entre 18 y 30 meses, empezamos a sospechar que después de ese tiempo las parejas que siguen juntas deben sustentarse en otros pilares más fuertes que dicho sentimiento tan efímeros.

Fisher completó su investigación con otro estudio realizado con la ayuda de la neuróloga de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la University College in London, Lucy Brown, que consistió en escanear el cerebro de 34 personas mientras miraban la foto de la persona por la que sentían una atracción física. Al tiempo que la observaban se apreció en las imágenes de estos cerebros elevados niveles de dopamina o noradrenalina, o de ambos, tanto como una disminución en los niveles de serotonina.

La dopamina se encarga de las emociones, los sentimientos de placer y la motricidad. Cuando estés enamorado y sientas que se te acelera el corazón ya sabes quien es la responsable.
La noradrenalina es la encargada de generar los impulsos y la motivación.
La serotonina disminuye su presencia en momentos de enamoramiento.
Con estos resultados concluyó que lo natural es pasar del amor pasional al amor íntimo y maduro entre los dos y 4 años después de haberse unido, tiempo aproximado en el que estos neurotransmisores se mantienen en determinadas cantidades en el cerebro. Después, el amor y la confianza pueden ampliar la relación de pareja una o dos décadas más.

¿Entonces si realmente, tal y como dicen los expertos, la pasión tiene fecha de caducidad, cómo puede la pareja reciclar su vida íntima, cómo dar el gran paso hacia una convivencia más sosegada y estable?. Lo cierto es que algunas personas no pueden soportar vivir sin pasión y pasados los dos primeros años asumen, como si de una despedida anunciada se tratara, aquello de “lo nuestro se acabó”, porque entienden que una vez que eso se agota han perdido el impulso fundamental para lidiar con todos los obstáculos que el día a día conyugal les pudiera generar. Estos individuos suelen subirse regularmente a un nuevo tren cada dos o tres años con la falsa idea de que lo único que pueden hacer para ser felices es “empezar de nuevo, una y otra vez”.

En este sentido pudiera parecer que las parejas que llevan 20 o 30 años juntos y que dan muestras de casi adolescentes enamorados son cosa de magia o una especie en extinción. Sin embargo si les preguntamos el truco, no refieren ningún secreto que vaya contra la lógica para haber preservado esa llama, simplemente comentan serenos y convencidos que “no han hecho nada que no sea cuidar el amor, la pasión y la ternura año tras año, sin pretender que las cosas se mantuvieran por sí mismas”. Es decir, han sido mucho más activos a la hora de regalar detalles de amor al compañero, porque en el fondo se envejece como se ha sido y las relaciones sexuales en la madurez son un reflejo de cómo hayan sido en las etapas anteriores. Lo que no se utiliza se atrofia, lo que no se riega se seca, y lo que no se renueva pierde vigencia. Quienes se consideran más responsables para alimentar la pasión en su relación de pareja, se mantienen más años unidos que aquellos que creen que no depende tanto de ellos como de otros factores externos (la edad, las circunstancias económicas, etc.).

Nunca es tarde para reenamorarse, para redescubrir los motivos que nos hicieron fijarnos en nuestro compañer@, para volver a admirar al otro como si de la vez primera se tratara, para volver a sorprendernos gratamente con las cualidades de esa persona que nos acompaña en la cotidianeidad de nuestras vidas.
Es una cuestión de actitud. No podemos dar por sentado que la relación de pareja es una cosa finita y conclusa como una obra de arte, que una vez terminada se expone en la calle para que los transeúntes habituados a su presencia pasen delante de ella creyendo que siempre estará allí porque eses es su lugar. Más bien amar sería como una investigación permanente del otro y de uno mismo, en la que cada día hay aspectos nuevos que pueden sumarse a los anteriores para confirmar la elección. Un continuo aprendizaje de dos personas que comparten, disfrutan y sí, hacen el esfuerzo por aderezar su relación con sal y pimienta cuando hace falta, sin resignarse pasivamente a una cómoda comida caliente que termine volviéndose insípidamente cercana y conocida. Cualquier pequeño cambio, detalle de atención, expresión de afecto o juegos para despertar los sentidos y el erotismo pueden renovar el deseo y la pasión de aquellos que ya se conocen tanto (por dentro y por fuera).

Consejos para hombres: Sexo Oral

Continuando los consejos que empezamos el día anterior, hoy os proponemos algunas recomendaciones sobre el sexo oral… En cuanto a la felación, lo primero de todo es que: ¡No, es no! Si tu pareja no desea hacerte sexo oral, debes respetar su decisión. No intentes introducir tu pene en su boca a la fuerza. Si tu pareja no está de acuerdo con tragar tu semen, antes de eyacular, avísale para que pueda retirar tu pene de su boca. No trates de sorprenderla y luego decir que no te diste cuenta; el sabor del semen no es lo más agradable que existe.

Cuando te esté dando sexo oral, no fuerces su cabeza hacia tu pene, deja que ella libremente maniobre alrededor de tu miembro. Tampoco realices movimientos de penetración en su boca, eso sólo descoordinará sus movimientos y en algunos casos ocasionará que tu pene tenga un encuentro con sus dientes, lo que te puede causar mucho dolor e inclusive una herida en la piel. Si tu pareja lentamente se está dirigiendo hacia tu zona genital, no empujes su cabeza forzándola a que su cara esté sobre tu pene. Permite que se tome su tiempo, ella sabrá cuando llegar a él.

Muy importante: no asumas que alguien te debe dar sexo oral si tu pene no se encuentra en condiciones 100% higiénicas. El pene puede tener un olor ofensivo y fuerte, ya que en ellos se acumula una sustancia amarillenta conocida como esmegma. El esmegma, no huele, ni sabe bien. Antes de recibir sexo oral, asegúrate de que tu pene esté impecable, lávalo con agua tibia y jabón y concéntrate en las zonas debajo del prepucio donde se acumula más el esmegma.

El hecho de que un hombre practique sexo oral a una mujer recibe el nombre de cunnilingus. Lo primero que hay que aclarar es que: No a todas las mujeres les gusta que le den sexo oral. Si no estás seguro, es mejor preguntárselo, antes de ponerla a ella y ponerte a ti en una situación incómoda. El clítoris, como ya los hemos mencionado, es muy sensible, y lo mismo aplica para el sexo oral. Durante el sexo oral no vayas directamente al clítoris, primero besa las zonas circundantes y gradualmente dirígete a él. Como los senos, el clítoris debe ser tratado con cariño, no lo muerdas, ni lo estimules con demasiada fuerza. La clave es empezar lento y prestarle atención al lenguaje corporal de tu pareja, a medida que veas que ella se excita más, puedes estimularlo con un poco más de intensidad y rapidez.

El sexo oral puede ser muy placentero e inclusive la mujer puede lograr el orgasmo a través de la estimulación oral de sus genitales. Para ello es importante mantener un ritmo constante de estímulos con la lengua, alrededor y sobre el clítoris. Algunas mujeres requieren de mucho tiempo para lograr un orgasmo con el sexo oral, a otras, les es imposible. Y como toda zona del cuerpo, tarde o temprano, después de un estimulo prolongado puede comenzar a causar fastidio o dolor. A veces es mejor no exagerar y limitar el sexo oral a un tiempo prudencial. Si ella quiere que sigas te lo hará saber, y si ya tuvo suficiente, es mejor que no fuerces la situación. El clítoris es importante en el sexo oral, pero el estimular los labios vaginales e introducir tu lengua en su vagina, puede también causar sensaciones muy placenteras y excitantes. Durante el sexo oral, bríndale tu atención a toda la vulva.

Aunque suene como una buena idea, no es recomendable soplar aire en el interior de la vagina. La acumulación excesiva de aire podría provocar una distensión del fondo vaginal con complicaciones no deseadas. El sexo oral puede ser complementado con la estimulación manual. Utiliza tus manos para separar ligeramente los labios vaginales y exponer el clítoris, o introduce un dedo en su vagina al mismo tiempo que estimulas su clítoris con tu lengua. También, puedes acariciar sus senos con tu mano, mientras que estimulas su clítoris con tu lengua.