VIH-SIDA
El SIDA es una síndrome causado por el contagio del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), el cual ataca el sistema que tiene el cuerpo para protegerse de las enfermedades (sistema inmunológico). Como el virus destruye las defensas del organismo, una persona que porta el VIH puede contraer cualquier enfermedad, como por ejemplo una gripe, y sufrir complicaciones tan graves que podrían causarle la muerte.
Este virus se transmite únicamente por:
• Contacto sexual sin protección.
• Transfusión de sangre infectada, o contacto con sangre o productos sanguíneos contaminados.
• Compartir agujas, jeringas, cuchillas de afeitar u otros objetos cortantes con personas portadoras del virus.
• De una madre infectada al hijo durante el embarazo o la lactancia (aunque con el tratamiento adecuado puede evitarse, en un alto porcentaje, que esto ocurra).
• Donación de órganos corporales infectados.
El virus del SIDA no se transmite por besar, dar la mano, compartir cubiertos, bañarse en una piscina, usar un servicio sanitario, etc. La mayor parte de las personas que se contagian del VIH no presentan síntomas físicos inmediatamente, y pueden pasar hasta 5 o 10 años para que se desarrolle la enfermedad. Sin embargo, desde que el VIH entra al cuerpo la persona es portadora del virus, aunque parezca y se sienta sana, por lo que puede contagiar a otros.
Los primeros síntomas de la inmunodeficiencia son: pérdida de peso, fatiga, fiebre, sudores nocturnos, pérdida del apetito, diarreas y dolor en las articulaciones. Cuando se desarrolla el SIDA, se pueden presentar infecciones diversas, como pulmonías, por virus, bacterias u hongos que comúnmente no van a enfermar a las personas que tienen su sistema inmunológico sano. También pueden presentarse problemas en el sistema nervioso, cáncer y otras enfermedades que provocan la muerte.
Es importante que las personas con una vida sexual activa tengan prácticas de sexo seguro (uso de preservativo, tener solo una pareja y guardarse fidelidad) y realizarse una prueba de sangre para descartar la presencia del virus.

