Notas sobre el orgasmo femenino
El orgasmo sobrenatural
“¿Cuántos penes tiene el diablo?â€?, preguntaba el inquisidor a la ‘poseÃda’. “¿Y de qué tamaño son?â€? La “endemoniadaâ€?, acusada de queveres con el diablo -espasmódica y convulsa- era castigada. La mÃstica tenÃa sus queveres con Dios, igualito de espasmódica. Era una santa. La Malleus Maleficarum, editada en 1486 definÃa a las brujas: “secta de mujeres que tienen como objetivo dañar a los hombresâ€?. Las brujas podÃan causar impotencia e, incluso, “despojarlos de su miembro virilâ€?. El origen de la brujerÃa estaba “en la pasión carnal que es insaciable en esas mujeresâ€?.
Hablar de “posesionesâ€?, si se trataba de endemoniadas, o de “raptosâ€?, si se trataba de mÃsticas, era referirse a mujeres ocupadas por una fuerza sobrenatural imaginada en masculino, que las arrojaba fuera de ellas. Hacia un más allá de lo humano. Nada que agregar en el caso del “éxtasis mÃsticoâ€?: Dios es todopoderoso, y nadie duda de la luminosidad del “raptoâ€?. Aterrador en el caso de las “poseÃdasâ€?, comisionadas para encarnar un fantasma primordial asociado a la sexualidad femenina: su posible y amenazante insaciabilidad. ¿De cuántos penes necesitará el diablo para apaciguar a una mujer presa del furor uterino?, ¿y de qué tamaño?
El orgasmo exorcizado
En 1514, en España, tuvo lugar el exorcismo de Inés de Moratalla: “E que después destas pláticas vino un espÃritu muy recio y entró en el cuerpo Della gimiendo e le disformó el cuerpo y el gesto e ojos, y empezó a hacer grandes molestias y vexaciones… E que entonces dicha moza dio voces diciendo tres veces: ‘Venà diablos… fuera de su sentido, haciendo muchos visajesâ€?. (Adelina Sarrión, Beatas y endemoniadas). A los dieciséis años, hizo votos de castidad la beata Marina de San Miguel (1596). SufrÃa “una tentación sensual de la carne desde hacÃa quince años la cual la obligaba a esos contactos deshonestos hechos con sus propias manos en las partes vergoncossas venia en polucion diciendo palabras deshonestas probocativas a lujuriaâ€?. Cuando se encontraba con su amiga: “de hordinario cuando se vian se besaban y abracavan y esta… le metia las manos en los pechos, y vino esta en polucion diez o doze veces las dos dellas en la Iglesiaâ€? (Mary E. Giles, Mujeres en la inquisición).
El orgasmo mÃstico
Asà de excesivas –intercambios carnales excluidos– fueron las grandes mÃsticas. Santa Teresa atravesaba pasos en el éxtasis, hasta alcanzar “la séptima moradaâ€? de la “unión transformanteâ€?. La “morada equivalente al cieloâ€?, con la experiencia de “la pérdida de sà y de la uniónâ€?. “El alma… no puede ni avanzar ni recular. DirÃamos una persona, que sosteniendo en las manos el cirio bendito, está cercana a morir de su muerte deseadaâ€?. La metafórica petite mort. ¿Será? Meras interpretaciones ante la sensualidad de los raptos. En el caso de santa Ã?ngela: “La delectación del espÃritu santo transformaba su carne en fuego, vi sus ojos ardientes como la lámpara del altar, vi su figura parecerse a una rosa púrpuraâ€?. (Jean Nöel Varnuet, Extases feminines)
El orgasmo mÃtico-invisible
La historia no registra los orgasmos de Lillith, la primera mujer, sino sus consecuencias. Dejó de ser amante de Adán. La sustituyó Eva. Lillith –la inventora del amor a horcajadas– se despeñó galopando de los textos sagrados. “¿Por qué castigaron a Lillith?�, preguntó Eva. Silencio. “Quiero su gozo�. Luego ya sabemos. La manzana. “¿Cómo goza una mujer?�, insistió Eva. Le respondieron: “Parirás con dolor�. “¿Y eso qué tiene que ver?�, dijo Eva. Si no las controlaban, Lillith y las de su sexo representaban un problemón para la humanidad. Eran las madres de sus propios hijos, y las madres de los hijos de los hombres. La filiación femenina era rotunda. La masculina no.
El orgasmo útil o inútil
“Tenemos prostitutas para los placeres de la carne, hetairas para los placeres del espÃritu, y esposas para cuidar la casa y darnos hijosâ€?. El cunnilingus era el colmo de la ignominia para un ciudadano: “poner su boca al servicio de una mujerâ€?. ¿Y el orgasmo femenino? La sexualidad era un instrumento para la procreación, el valor del orgasmo dependÃa de una pregunta esencial: ¿Sólo la eyaculación es indispensable a la procreación?
Aristóteles (384-322 a. C.) aseguraba que la mujer se embaraza por la “semillaâ€? masculina, que a partir de la eyaculación penetra su cuerpo y se mezcla al torrente menstrual. No hay “semillaâ€? femenina indispensable a la procreación. “Sucede que los dos sexos obtengan su objetivo simultáneamente y la mujer no se embaraceâ€?. Según Galeno, (siglo II) la mezcla de ambas semillas emitidas —de preferencia— simultáneamente, producÃa el embrión. El orgasmo femenino era indispensable e inquietaba la feminidad insatisfecha, la histeria o “exceso de semilla en el úteroâ€?. La acumulación desataba el nomadismo del útero a través del cuerpo. Era necesario regresarlo a su posición original con masajes clitoridianos.
Soranus (siglo II) escribió en un tratado que el orgasmo femenino no era imprescindible para la procreación, ni siquiera el deseo: “Las mujeres violadas también quedan encintaâ€?. Entre los poetas romanos, Lucrecius (98-75 a. C.) escribe: “No les son necesarios a las esposas los movimientos lascivos, pues ella se estorba e impide la concepción. Si retozona aviva con el movimiento de las nalgas el placer del marido y, removiendo su cuerpo, hace brotar su semen, desvÃa del blanco el chorro del semen. Las putas son las que por su propio interés realizan estos movimientos para no quedar embarazadas, y para que el placer del coito les resulte a los hombres más intensoâ€?. Olé.
“ La evolución de las ideas que conciernen a la generación podrÃa revelarse como una verdadera historia del orgasmoâ€?, escribió Jean Louis Flandrin. Femenino, claro. Circulaba una tercera postura negociadora: las mujeres se embarazan con o sin orgasmos, pero los bebés más bellos son fruto de la mezcla de fluidos de los orgasmos de ambos.
El orgasmo protocientÃfico
Llegó la imprenta, las parteras escribieron manuales ligando placer femenino, orgasmo y reproducción. “Cómo obtener un orgasmo exitosoâ€?. En 1559, Colombus “descubreâ€? el clÃtoris (conocido desde el siglo II) “El sitio del placer femeninoâ€?. “Si frotas el clÃtoris vigorosamente con el pene, o lo tocas con el dedo, semen más suave que el aire vuela, a cuenta del placer femeninoâ€?. Fallopius: “Cuando el placer es mayor, la mujer emite una semilla y material deseable para la formación del feto… Sin esta protuberancia… las mujeres no experimentarÃan placer en los abrazos venéreos, ni concebirÃan ningún fetoâ€?.
En 1740, cuando la princesa MarÃa Teresa de Austria no se embarazaba, recibió el consejo de su médico: “Pienso que la vulva de su Muy Santa Majestad deberÃa ser frotada antes del coitoâ€?. El “bienestar del embriónâ€? continuaba llamando al orgasmo.
El orgasmo histerizado
Los sacerdotes expulsaban hasta seis legiones de demonios del cuerpo de una mujer, en la cual, después de eso, aún se agitaban diez legiones más. Los manuales de parteras reportaban: el orgasmo femenino iba en picada. Si no era indispensable para la concepción, era prescindible. Ya se sabÃa que la ovulación era espontánea. “La nueva relación entre generación y placer sexual, o sea, la posibilidad de una mujer sin pasiones, tiene sus orÃgenes a finales del siglo XVIIIâ€?, escribió Thomas Laqueur.
“Por suerte, para la sociedad, la idea según la cual las mujeres poseen sensaciones sexuales puede rechazarse como una vil calumnia�, dijo el historiador Lord Acton (siglo XIX). El médico francés Auguste Debay aconsejaba fingir el orgasmo, porque “a los hombres les gusta compartir su felicidad�. Michel Foucault afirma que el siglo XIX convirtió al cuerpo femenino, “histerizado y psiquiatrizado�, en “la ‘cosa’ médica por excelencia�. La enfermedad como sustituto orgásmico. En las sesiones de Charcot las “histéricas se convulsionaban como endemoniadas�.
El orgasmo terapéutico
El Chattanooga, “el Cadillac de los vibradoresâ€?, en 1904, era utilizado en la curación de los “desordenes nerviososâ€? de las mujeres. El tratamiento era ofrecido en consultorio, operado por los médicos. Los vibradores y, antes, los masajes manuales clitoridianos, constituÃan para muchas mujeres la única manera “legÃtimaâ€? de llegar al “paroxismo histéricoâ€?. En 1880, un médico inglés inventó el vibrador electromecánico. El tiempo comprendido entre el inicio de los masajes y el “paroxismo histéricoâ€? se reducÃa a 10 minutos. En 1905 aparecieron los modelos portátiles. Sears publicitaba el suyo: “Ayudas que toda mujer apreciaâ€?. 30 mil vibraciones por minuto (The Technology of Orgasm).
El orgasmo impertinente
Alexander Lowen, en 1965, escribió desde su experiencia médica: “La mayorÃa de los hombres sienten que llevar a una mujer al orgasmo a través de la estimulación clitoridiana es aburridÃsimo… si el coito se retrasa, esto impone una restricción a su deseo masculino natural de cercanÃa, si lo hace durante el coito, el hombre se distrae de la percepción de sus sensaciones genitales, acariciar a una mujer después de haber tenido un orgasmo tampoco funcionarÃa, ya que le impide disfrutar de la paz y la relajación que son el premio a la sexualidadâ€?. Life is difficult.
El orgasmo liberado-libertario
En Tres ensayos sobre teorÃa sexual, Freud “explicóâ€? la oposición entre sexualidad clitoridiana o inmadura y sexualidad vaginal o madura. Lo que Jane Gerhard llamó: “la patologización del clÃtoris. El clÃtoris se convirtió en el amante descartado en este drama sexual de la adultez femenina sanaâ€?. Hitschmann y Bergler, en La frigidez de las mujeres: sus caracterÃsticas y tratamiento (1936), afirmaban que cuando el psicoanálisis llevara a las mujeres hacia la vaginalidad orgásmica, “las manifestaciones ridÃculas del movimiento de mujeres desaparecerÃanâ€?. Si las mujeres votamos hoy, es gracias a la calidad clitoridiana del orgasmo sufragista. Después llegaron Kinsey, Master y Johnson, El informe Hite. La entrada en escena del Punto de Grafenberg (el punto G), llamado también “La bella locaâ€?.
La muchacha con sus senos desnudos, en la foto de Avándaro. ¿Endemoniada o mÃstica? Su desnudez es una fiesta. De ruptura. ¿Reta o asume? Que su cuerpo es suyo. La muchacha de Avándaro ya es dueña del más efectivo afrodisÃaco de la historia de la sexualidad femenina: la anticoncepción con altos niveles de seguridad. (MarÃa Teresa Priego. Tomado de Letra S, número 112, noviembre de 2005)


