¿Qué se siente necesitar tener sexo todo el tiempo?
Dice la señorita Pellegrino: “Durante cuatro años, creà que me volverÃa loca. TenÃa una excitación constante que no se iba. Toda mi vagina se sentÃa como una olla a presión a punto de explotar en cualquier minuto, pero no lo hacÃa. No importaba cuanto sexo tenÃa, o cuantas veces me masturbaba en el dÃa (cinco, seis, siete), no habÃa alivio alguno. Una pensarÃa que tener una mujer constantemente excitada serÃa el sueño de cualquier hombre, pero dado que no podÃan satisfacerme, realmente, los hombre terminaban sintiéndose para el trasteâ€?.
Y sigue: “Parte del problema es que mi “lugarâ€? está localizado. Es como del tamaño de un puño, y está bien al fondo de mi vagina, asà que no puede simplemente rascarse. Necesita ser llenado. Uno de mis amigos del grupo de soporte tenÃa el suyo en la zona del clÃtoris, asà que ella podÃa usar cualquier cosa cuando estaba en el trabajo. Pero ninguno de esas cosas funcionaban para mÃ. No puedo ir al baño, y listo. Necesito usar algún juguete interno. Sé que algunas personas con PSAS (sÃndrome de excitación sexual persistente) se anulaban a sà mismos con drogas o hielo. Pero eso no sirve para mÃ. A veces dejaba el trabajo para tener sexo en el almuerzo, o me ayudaba con un taburete. Eso no aliviaba la presión, pero ayudaba. Y siempre está el auto. A veces, cuando estoy manejando, la vibración libera pequeños orgasmos espontáneos. Más allá de eso, se ha convertido en una forma de vidaâ€?.
Elisabeth Pellegrino, como muchas otras personas, sufre el llamado SÃndrome de Excitación Sexual Persistente, que como ella mismo dijo, puede parecer algo muy interesante para un hombre, pero no lo es.
Se trata de un problema poco conocido, afecta sólo a las mujeres y es el resultado de una excitación genital espontánea y persistente.
Fue documentado por primera vez por la doctora Sandra Leiblum en 2001, y no está relacionado con la hipersexualidad (conocida también como ninfomanÃa). Quienes lo sufren suelen sentir vergüenza y no hablan de ello, por eso es interesante tener esta visión de Elisabeth.
