Factores que inciden en la falta de placer sexual en la mujer

Razones psicológicas, cambios en las hormonas o menopausia son solo algunas de las múltiples causas que pueden incidir en la falta de placer o apetito sexual en la mujer. Pero, afortunadamente, existen soluciones para la mayoría de estos casos.

Son muchas las mujeres que, cuando vieron la película “cuando Sally conoció a Harry”, se sintieron totalmente identificadas con Sally, en la famosa escena en la que ella demostraba lo fácil que es para una mujer fingir su orgasmo. El personaje de Sally decía que en la mayor parte de las veces, los hombres nunca piensan que eso sucede con sus parejas, pero que sin embargo miles de mujeres han fingido un orgasmo en un cierto momento de sus vidas.

Si consideramos que por lo menos el 40 por ciento de las mujeres en Norteamérica (uno de los países que realiza estadísticas con mayor precisión) sufren hoy de un cierto nivel de disfunción sexual, vemos que la ficción de la película no está muy lejos de la realidad.

Aunque la escena de la película en la que Sally falsifica el orgasmo puede resultar divertida, la disfunción sexual en las mujeres no es nada gracioso. Los expertos de la salud afirman que el sexo forma parte de una vida saludable, de modo que si alguna mujer tiene dificultades en lograr el placer sexual, no puede gozar de una buena calidad de vida.

Son muchas las variables que pueden causar la disfunción sexual en las mujeres, lo cual incluye principalmente las cuestiones psicológicas, los cambios en las hormonas, la menopausia, el embarazo y el parto. La pérdida de deseo sexual suele ser más común con la tensión premenstrual, y al poco tiempo de dar a luz. También suele declinar alrededor del momento de la menopausia natural. Además, una libido disminuida, puede afectar a las mujeres que han experimentado una histerectomía en sus 20 y 30 años, así como a quienes se hayan realizado una terapia de reemplazo de hormonas.

Si bien como hemos visto la buena sexualidad puede ser afectada por un gran número de causas, un problema sexual puede ser la primera muestra de que hay algo mal en su cuerpo. Esta baja libido se podría accionar, por ejemplo, por enfermedades médicas como la diabetes, la tensión arterial alta, y la depresión, por lo que siempre se debe consultar con su médico.

Afortunadamente para las mujeres que están sufriendo de un cierto tipo de disfunción sexual, hoy en día existen varias terapias para solucionar este problema. En los países asiáticos las mujeres sanas incluyen a menudo en sus prácticas sexuales varios estimulantes y afrodisíacos herbarios. Actualmente, el mundo occidental ha empezado a incorporar estos remedios herbarios usados durante siglos por las personas de estas culturas, que además se están refinando y combinando para aumentar las sensaciones y el apetito sexual.

Es importante comprender, sin embargo, que todo lo que se toma para mejorar la sexualidad sirve para mucho más que para eso, pues como vimos el sexo es una parte irremplazable de nuestra salud física y mental global. En varios casos, es posible que solo usando una crema vaginal sexual, que contenga los nutrientes requeridos para aumentar la respuesta sexual, se pueda volver a experimentar el apetito y el placer sexual.

El pudor de una fantasía

Un secreto sexual es algo así como una fantasía que no se confiesa por miedo al ridículo (a), a no ser entendido (a), a que piensen que está loco (a), o peor aún, a que se es un depravado(a). Esa autocensura (en su mayoría perfectamente posibles y terrenales), deja fuera de juego muchas escenas creativas que sólo necesitan la autorización de la pareja para hacerse realidad y que podrían poner una buena cuota de sal y pimienta al sexo.
La capacidad de ensoñación y de fantasear en diferentes ámbitos de la vida es un derecho y la sexualidad es uno de los terrenos más fértiles y entretenidos de explotar en este sentido. Sin embargo, muchas de estas fantasías permanecen en reserva, no se cuentan y menos se practican.

Interpretaciones sicológicas hablan de conflictos de poder dentro de la sexualidad, estereotipos que encierran a la pareja en roles que impiden transparentar sus deseos y, por supuesto, ejecutarlos.

En la medida que los deseos sean comunicados a la pareja y conversados, inmediatamente se abre la posibilidad de realizarlos (en los que eso sea posible) porque, tal vez, la pareja desee lo mismo, no lo encuentre “decabellado” o tenga sus “secretos” propios.

El control de la cama

Muchas de las causas para esta censura sexual radica en los roles sociales que los hombres, mujeres y las parejas adoptan, impidiendo comunicar deseos sexuales legítimos que muchas veces tiene que ver con el control que ejercen o dejan de ejercer en sus vidas.

Según la doctora Charley Ferrer, consejera y autora de “El Diario Para La Mujer Sensual”, en hombres y mujeres surge la necesidad por no sólo tener el control de su sexualidad, sino también por dejar el control. “Es el intercambio de poder sexual que muchas mujeres sienten haber perdido en su juventud o que nunca obtuvieron completamente y muchos hombres quieren dar a cambio”.

“Muchos hombres (especialmente aquellos en poder o en posiciones en control) desean poder dejar el papel de estar en control y permitir a sus parejas tomar el control de la situación. Esto no sólo indica la confianza que él tiene en ella, sino también el deseo de que su pareja se exprese sexualmente. (Esto en ninguna forma resta su poder, sino lo fortalece, ya que únicamente una persona lo suficientemente segura es capaz de abandonar su propio control). Esta es una posición muy poderosa y erótica para una mujer si ella lo permite”, agrega la doctora Charley Ferrer.

Por eso olvidar viejos mitos y viejas normas sobre lo que un hombre o una mujer deben ser o hacer en la habitación debe ser la ley para iniciar las conversaciones que los lleven a diseñar un juego sexual en colaboración con la pareja para cumplir con esos “deseos secretos”, que redundará no sólo en una relación estimulante, sino también fortalecedora.

Aquí, la capacidad de comunicación y paciencia son la única recomendación posible, porque a la hora de llevarlos a la práctica habrá nervios y la escena esperada no saldrá como planeó, pero eso no importa, de ninguna forma se desanime, lo entretenido es practicar hasta quedar conforme.

Dolor genital (dispareunia)

Características
La persona siente dolor genital recurrente durante la relación del coito, aunque también puede aparecer antes o después.
Este dolor lo pueden padecer tanto mujeres como en hombres.

Puede haberse sentido desde siempre o aparecer a partir de un momento determinado.

No hace falta que aparezca siempre que se realiza el coito, puede aparecer únicamente en unas situaciones determinadas.

Aspectos que conviene tener en cuenta
Es importante descartar, mediante una exploración física, la presencia de enfermedades médicas que puedan estar provocando el dolor genital como: infecciones, endometriosis, atrofia vaginal posmenopáusica, deprivación de estrógenos durante la lactancia, irritaciones o infecciones del tracto urinario…

Coito Interruptus

Coito Interruptus es cuando un hombre retira completamente su pene de la vagina de la mujer antes de eyacular, que es cuando elimina todo el esperma junto. No es un buen método anticonceptivo, pues es muy difícil prevenir que la eyaculación fuera de la vagina sea efectiva. El coito interruptus, a menudo es poco efectivo porque el fluido que se escapa del pene antes de la eyaculación, puede contener esperma de una eyaculación previa.

Si una mujer emplea el método del coito interruptus, siempre que mantenga relaciones sexuales y lo hace correctamente, es 96% efectivo. Esto significa que si 100 mujeres usan el coito interruptus todo el tiempo, y siempre lo hacen de manera correcta, lo que es casi imposible, 4 mujeres se quedarán embarazadas en un año.

De todas maneras con el empleo habitual, el método tiene un índice de seguridad del 81%. Esto significa que si 100 mujeres usan el método de coito interruptus, pero no lo usan todo el tiempo o no siempre correctamente, 19 de ellas quedarán embarazadas en un año. El coito interruptus no es un método efectivo frente a las ETS.

Sin Orgasmos

Una relación sexual ideal debe ser disfrutada por hombre y mujer. Sin embargo, existen muchas mujeres que no consiguen el disfrute pleno debido a múltiples factores, en su mayoría, sicológicos. Este es el caso de Isabel (nombre ficticio) que por seis años no supo qué era tener un orgasmo. Cambia de una pareja a otra pensando que era la otra persona la incapaz de producirle placer.

Su imposibilidad de tener orgasmos terminó cuando Isabel dejó los prejuicios y los mitos que le habían inculcado desde su infancia para abandonarse al placer y al amor que le daba el que ahora era su esposo, quien era más que su pareja: su amigo incondicional.

La anorgasmia (imposibilidad de alcanzar el orgasmo) puede deberse a mitos y tabúes sobre sexualidad adquiridos en la infancia y adolescencia, que en general, se fundamentan en la concepción de virginidad que deberíamos tener, y el valor que le damos a la propia sexualidad. Aunque, lo primero a descartar, es un posible problema físico.

Muchas mujeres con anorgasmia, creen o tienen inculcado en su inconsciente que se mantendrían vírgenes el mayor tiempo posible, y a mantenerse totalmente indiferentes al placer y a su propio deseo si no era para efectos reproductivos. Aunque esta historia suena ya del pasado, todavía hay muchas mujeres que tienen ese problema y se debe a una educación sexual basada en represión y silencios.

Ahora bien, ¿cuál podría ser la solución de un problema que casi resulta incontrolable por estar en los más profundo de nuestra mente? Es muy simple. Conocer las limitaciones que tenemos, saber qué queremos, y estar conscientes de que todo depende casi de nuestra actitud mental, es el primer paso.

Una vez que se ha hecho esto, podemos pasar a lo que se podría llamar un tratamiento o preparación para ir eliminando prejuicios. Uno de los tratamientos más recomendados es la masturbación, pues mediante ella la mujer puede redescubrirse, conocer y amar su cuerpo, así como conocer los movimientos necesarios para desatar su pasión máxima. Además, al encontrar las formas que más la provocan se las puedes enseñar a su pareja.

Otro factor importante que influye en que las mujeres no tengan orgasmos, es que como pensaban que cualquier tema sexual es prohibido y malo, han reprimido todo su deseo y no han acostumbrado su cuerpo a sentir. La consecuencia lógica de esto, fue la pasividad completa en la unión sexual, y esto sólo genera insatisfacción, monotonía, y una autoestima baja, pues cada vez que la mujer que siente de esta forma tiene relaciones se siente sucia, se siente utilizada y si el caso es grave, puede sentirse hasta ultrajada.

La respuesta que puede eliminar estos sentimientos es de nuevo la masturbación, pues así sabrá guiar después a su pareja. Pero además, una vez que despierte su deseo, se adueñe psíquicamente de su cuerpo, y sepa exactamente que buscar en una relación de placer, la mujer puede tomar la iniciativa y acabar con el papel pasivo que ha estado cumpliendo que inevitablemente la llena de insatisfacción.

Este proceso se conoce como cultivación o construcción del orgasmo, pues la capacidad para sentirlo se adquiere conforme se descubren más sus posibilidades. Es una especie de bola de nieve que va creciendo entre más relaciones se tengan, y más contacto se tenga con el placer y con el cuerpo propio.

Es probable que muchas se pregunten porque la sexualidad parece más complicada en el caso femenino que en el masculino. La respuesta no es definitiva, sin embargo muchos expertos apuntan que, además de la diferencia de educación que reciben las niñas con respecto a los niños, está el hecho de que el hombre desde niño tiene que aprender a manipular sus genitales para ir al baño, y en la pubertad los niños ven mayores cambios físicos que ellas.

Por otra parte, el hombre como tal sufre orgasmos inconscientes mientras duerme y cuándo se despierta empieza a preguntarse que es lo que pasa que le produce placer. Por su parte, a la mujer también le suceden, sin embargo no la despiertan, y puede pasar toda su adolescencia sin saberlo.

Otras mujeres se ven limitadas a la hora de alcanzar el orgasmo por su sistema de vida. Son mujeres que son vistas por los demás como exitosas, muchas profesionales que se suponen mujeres liberadas son a veces las más reprimidas sexualmente, pues deben tener todo bajo control. La idea de dejarse llevar por un sentimiento, una emoción o una sensación les produce pavor, pues sienten que todo su sistema ordenado de vida se va a venir abajo y se va a desorganizar.

El síndrome de las mujeres que se niegan a perder el control, se caracteriza por hacer que ellas se enfrenten al sexo, como si éste fuiera una obligación en la que hay que tener éxito, y demostrar capacidades, por lo que no conocen el verdadero principio del placer.
Estas mujeres deben aprender a relajarse y a esperar lo inesperado, deben aprender a disfrutar de la posibilidad de no saber lo que va a pasar, y de no tenerlo todo bajo su control, tienen que liberarse.

De la misma manera, hay un porcentaje de mujeres que son anorgásmiscas debido al nivel de tensión que manejan y a tener otras prioridades que su propio deseo. A la hora de estar con su compañero, están pensando en el bebé, en su trabajo, o en que mañana tienen un examen. En este caso, el cansancio, el estrés y las preocupaciones de otra índole evitan el orgasmo, y para poder lograrlo sólo hay que relajarse, olvidarse un poco de la agenda, y no esperar hasta que ya el sueño y la fatiga dominen para hacer el amor.

Como vemos, el problema de la anorgasmia es más de índole mental que física, y sólo requiere un cambio de actitud. Pero, además es importante tener en cuenta que mucho se debe a la educación que recibimos, para no repetir el error con las hijas y no seguir criando mujeres insatisfechas.

¿Hace cuánto que no lo hacen?

“La falta de ganas” se da por varias causas. Muchas de ellas pueden ser solucionadas en pareja, otras requieren terapias de especialistas.

“Hace cinco meses que mi esposo y yo no hacemos el amor. Le pregunté si ya no me amaba o si estaba viendo a otra persona y claro, él contestó que no a ambas cosas. Juró que sólo me ama a mí, pero que está muy cansado para tener relaciones o que lo dejemos para otro día”, comenta Consuelo (32).

La apatía sexual es un problema que puede originarse en una de las tres fases del deseo que son “la de respuesta sexual humana, la de la excitación o la del orgasmo”, explica el terapeuta sexual José Luis Harb.

Para saber a cuál de estas fases responde la apatía sexual se debe establecer si el problema es de orden biológico, sicológico, si radica en el aprendizaje sociocultural o está en los mecanismos de interacción de la pareja.

LOS CULPABLES DE LA APATÍA SEXUAL

La falta de apetito sexual se caracteriza por ausencia del deseo o carencia de interés en la aproximación de la pareja. Esta falta de “ganas” responde por lo general a diversos factores como la pobreza en las fantasías sexuales y la poca creatividad con las mismas: la edad, el sexo, los ciclos reproductivos; la educación e incluso influyen hasta las creencias, entre otras.

Según la experiencia de los especialistas, este problema se presenta mayormente en las mujeres, aunque en el último tiempo, cada vez son más los “latin lover” que entran en este grupo de enfriamiento sexual, pese a que se las dan de machos alfa.

LA PREPARACIÓN, UN PASO IMPORTANTE

Cuando se va a iniciar la vida sexual en la pareja es importante que tanto el hombre como la mujer estén preparados física y sicológicamente.

En cuanto a la parte física, él y ella deben conocer su cuerpo. Luego, la pareja tiene que estar consciente de que su curva orgásmica es totalmente diferente. El varón concluye su relación cuando eyacula, mientras que la mujer “es multiorgásmica, por eso mucho dependerá de las caricias previas a la penetración”, explica el ginecólogo Alfredo Dulón.

Si al hacer el amor no hay una preparación previa, la mujer—por su fisiología— corre el riesgo de quedar frustrada y no llegar al clímax.

LECTURAS QUE TE AYUDAN…

Cuando se tienen problemas al momento de tener relaciones íntimas, Dulón recomienda leer sobre estos temas de pareja. “Un best seller es el Kamasutra y no sólo por las poses, sino porque la cultura hindú tiene una concepción más amplia de lo que es la sexualidad”. Si prefieren libros menos eróticos consulten con el especialista lecturas que te ayuden a entender sobre este tema.

¿Y SI LE TIENES FOBIA AL SEXO?

La fobia al sexo es una reacción que por lo general se presenta con estados de angustia que van a reflejar un miedo intenso e irracional al sexo.

Éstas tienden a ser específicas y se pueden identificar como fobias a: los genitales del sexo opuesto o a sus propios genitales; a la tentativa de penetración o a la penetración misma; fobia a las secreciones, olores y sabores de los órganos genitales o los fluidos sexuales; al fracaso sexual y al acto mismo; fobia al orgasmo o a la pérdida de control sexual; a las caricias y los protocolos; al sexo oral; al coito anal; al desnudo, a la transpiración del otro o a la de uno mismo; a los sonidos o expresiones de placer propias del acto sexual.

Si el grado de intensidad de la fobia es leve, el o la paciente podrá superar el problema sin terapia sexual, pero si es algo que no puede controlar es mejor visitar a un sexólogo.

QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER

En realidad todo se puede hacer al momento de una relación sexual siempre que ambos estén de acuerdo, que se acepte en pareja. Hay una serie de elementos que pueden brindar una agradable sexualidad siempre que se admitan.

EL PUDOR EN EXCESO Y LA RUTINA

El pudor es otro condicionante para que se presente la frigidez y ahí juega un rol importante el varón que, por lo general, es el sexo desinhibido. Tiene que evitar que la mujer se sienta mal. Hay muchas mujeres que tienen vergüenza al momento de las relaciones sexuales y las prefieren a oscuras, tapadas y eso ¡No está bien!, porque la sexualidad se la goza en penumbras o a la luz del día. Inclusive es recomendable cambiar de ambiente, porque si esto se hace una rutina y lo haces sólo en la cama también se pierde interés en tener relaciones sexuales. Se debe cambiar de ambiente de vez en cuando, no está mal que la imaginación vuele.

NO DEJES QUE LOS AÑOS ARRUINEN TU SEXUALIDAD

Cuando se pasan los 50, tanto el varón como la mujer sufren cambios físicos. En el caso del hombre debe consultar regularmente al urólogo por una posible disfunción eréctil o por problemas de próstata, que es cuando por lo general se presentan.

En cuanto a la mujer, con la llegada de la menopausia, piensa que su vida sexual ha concluido y no es así. Ella debe pensar que la naturaleza le ha dado un descanso en su fertilidad. Al ingresar a la etapa de la menopausia, la mujer pierde la respuesta sexual, porque como hay falta de estrógenos a nivel de la vagina, hay falta de lubricación y hay dolor en el momento de la penetración, por eso es recomendable una Terapia de Reemplazo Hormonal o recurrir a lubricantes especiales para recuperar su sexualidad y la viva plena y hasta el final.

EL TEMOR AL EMBARAZO ES OTRA CONDICIONANTE

La posibilidad de un embarazo no planificado es otra condicionante para que haya falta de apetito sexual. En la actualidad hay varias opciones para prevenir un embarazo, pero esta opción se la debe coordinar con un especialista ¡No es bueno automedicarse!

Una vez solucionados los anteriores puntos, entrégate a disfrutar de ti y de tu pareja y recuerda que las mejores relaciones sexuales se las viven cuando no están programadas sino cuando son espontáneas, pero en un ambiente de confianza.

Falta del deseo sexual

La ausencia de deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad. El estrés, los conflictos en la relación, la falta recurrente de momentos de intimidad o el padecimiento de un periodo de astenia está en muchas ocasiones en la raíz del problema. Cuando la inhibición del deseo se siente como un mal perenne, difícil o imposible de superar, cuando un periodo de apatía se prolonga y comienza a causar otros problemas o cuando se ha intentado realizar cambios en la relación y no han surtido efecto, el malestar debe tomarse en serio. La falta de deseo no es una tontería, un capricho o una situación a la que hay que resignarse. De hecho, el deseo sexual es una emoción que nos prepara para poder vivir una experiencia placentera. Pero sucede que, en ocasiones, no se puede sentir aunque se busque; el deseo se resiste a aparecer, ya que el impulso de desear no sólo depende de la voluntad. Se hacen presentes factores inhibidores y estimulantes, y según el predominio de unos u otros en diferentes situaciones, el deseo se materializará o no. Por ejemplo, el amor es un gran estimulante para que se haga presente, mientras que el miedo es un fuerte inhibidor que lo anula o desecha.

Deseo no es excitación

No hay que confundir deseo sexual con excitación sexual. La excitación es una respuesta fisiológica que implica manifestaciones físicas como la erección o la lubricación. El deseo es el impulso que lleva a buscar el placer. Es cierto que, en condiciones normales, deseo y excitación actúan de forma conjunta. Sin embargo, en ocasiones puede darse una alta intensidad del deseo y, pese a ello, producirse bloqueos en la excitación sexual. O a la inversa.

La ausencia de deseo, sencillamente, se resume en la falta de querer o en no poder disfrutar de un placer. ¿Cómo es posible que esto suceda? Pues sucede, y muy a menudo, a tenor de los datos clínicos de las consultas de especialistas, que confirman que es uno de los problemas que más pacientes genera. Es algo muy corriente, pero al mismo tiempo muy particular, pues cada persona desea o inhibe su deseo por causas diferentes.

¿La falta de deseo tiene cura?

El deseo sexual como experiencia subjetiva puede ser educado y potenciado, de ahí que su inhibición pueda ser tratada, trabajada y superada. Tanto el hombre como la mujer están preparados por la naturaleza para desear y buscar el placer. Hacerlo de manera satisfactoria, desde el respeto a uno mismo y a los demás, con honestidad a las propias creencias y a las ajenas es una facultad del ser humano que vive en libertad.

¿Qué factores influyen en la inhibición del deseo sexual?

La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos grandes inhibidores y bloqueadores del deseo sexual, pero en ellos subyacen otras causas que conviene revisar:

Los miedos: a no dar la talla, a fallar, al ridículo y a exponerse al rechazo; a mostrar y ofertar el cuerpo; a la posibilidad de embarazo o de exponernos a enfermedades de transmisión sexual.

Las ansiedades: la principal es la de llegar al orgasmo, como si el goce se tratara sólo de ello.

La falta de tiempo y el estrés: las tensiones y las prisas son el polo opuesto de la tranquilidad y el relajo, condiciones necesarias para disfrutar de un placer.

Los enfados y conflictos: inmersos en ellos nos bloqueamos y cerramos, lo contrario a lo que precisamos, puesto que el deseo requiere de una actitud abierta a relacionarnos.

Los tabúes y prejuicios: la prohibición y la suciedad con la que se ha revestido a los órganos sexuales. La particular interpretación respecto a conceptos como la honra, la integridad y la decencia alejan el placer del juego erótico.

La falta de comunicación: no hablar abiertamente de lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad es una manera de se inhiba o se bloquee el deseo.

La falta de ilusión y pasión por la vida: una actitud negativa, pesimista, derrotista, apática y rutinaria, que no afronta los riesgos de un cambio, no sirve para gozar.

La ignorancia: tanto teórica como práctica del cuerpo sexuado impide la experimentación, base de todo conocimiento del placer y de mantener debidamente erotizado el cuerpo.

Algunos medicamentos: determinados ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para tratamientos de hipertensión arterial y otros, pueden incidir, aunque no se conocen del todo sus efectos secundarios, por la falta de contrastadas experimentaciones.

¿Afecta la inhibición del deseo sexual de igual manera al hombre y a la mujer?

Los estudios realizados hasta el momento indican que el bloqueo sexual es más habitual en la mujer que en el hombre. Valores y educación distintos, junto con expectativas diferentes de lo que se espera de la persona en función de su género, condicionan y llevan a la mujer a mezclar el amor romántico con el placer, a mantener un papel pasivo en las relaciones y a ser ella objeto de deseo pero no desear.

Una vez asumida la realidad de este desequilibrio, numerosos estudios acuerdan pautas necesarias para mejorar la vida sexual de la mujer, muchas veces recelosa de admitir el problema o incluso desmotivada para demandar un cambio.

En el hombre también se observan dificultades de deseo sexual, pero en general son más transitorios y relacionados con momento vitales que favorezcan la aparición de alguno de los factores a los que anteriormente hacíamos alusión. Los que encontramos con mayor frecuencia serían los que tienen que ver con el estrés, el cansancio, la enfermedad, el enfado, la ansiedad y en especial el miedo a fallar o a no dar la talla.

Para lograr terminar con la inhibición del deseo sexual hay que procurarse a uno mismo y a una misma:

Un buen conocimiento personal, tanto a nivel corporal como cognitivo-emocional.

Una actitud positiva, saludable y abierta sobre la sexualidad y el placer.

Un buen entrenamiento corporal que mantenga el erotismo a través de la caricia.

Cuidar la salud, la dieta, en definitiva el cuerpo es un buen síntoma de que la persona se quiere, y quiere gozar.

Una apuesta por la ilusión, la pasión y la fantasía.

Una de cada 3 mujeres tiene falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual afecta al 33 por ciento de las mujeres entre los 18 y 59 años. Una cifra que aumenta al 45 por ciento después de la menopausia, según ha señalado la psicóloga y sexóloga Rosario Castaño, durante la presentación del Séptimo Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer.

La especialista explicó que a las mujeres les afectan tres tipos de disfunciones: falta de deseo, problemas con los orgasmos y dolor en las relaciones, siendo la primera de éstas la más común, la de mayor consulta con ginecólogos y la que más repercute en la relación de pareja. Castaño explicó que la depresión y la ansiedad son los motivos más frecuentes para que se presente este trastorno, si bien indicó que no se deben olvidar los ciclos hormonales.

El objetivo de esta del encuentro es alertar a los médicos y a ginecólogos sobre la existencia de estos trastornos y la forma de reconocerlos y diagnosticarlos correctamente, según explicó el director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer, Santiago Palacios, para lo que se realizó la primera guía clínica sobre disfunción sexual femenina, elaborada por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.

Y es que “hay un problema de aprendizaje y de formación del especialista. Vamos a tener un producto en el mercado para la disfunción sexual femenina cuando no sabemos qué es, cómo diferenciarla, como diagnosticarla”, dijo Palacios. Por su parte, la sexóloga Castaño agregó que las mujeres ahora preguntan más sobre sexualidad, son más dueñas de su cuerpo y los médicos deben estar preparados para ello.

Como dar placer a una mujer

Generalmente, el hombre no comprende la necesidad que tiene una mujer de relajarse y de abordar la relación sexual lentamente. Él, acostumbra a empezar ya preparado y le cuesta entender que ella para disfrutar de la relación tiene que estar relajada, ya que él acostumbra a tener un orgasmo con tal de relajarse. La relajación y la estimulación cariñosa son las bases para la excitación de una mujer. El ritmo del proceso es una de las diferencias sexuales más grandes entre los hombres y las mujeres. Un hombre está formado biológicamente para estar completamente excitado en muy poco tiempo, mientras que la mujer biológicamente está formada para ser excitada lenta y gradualmente.

Para saber como le gusta el sexo a una mujer hace falta saber como disfruta en una conversación. A menudo, las mujeres, para sentirse más cerca de alguien empezamos a hablar durante un rato y gradualmente van mostrando lo que quieren decir. En el ámbito sexual es muy parecido. Hasta que su deseo y su excitación se intensifiquen, una mujer disfruta cuando se siente acariciada de una manera sutil, no directa. Por ejemplo, antes de mover los dedos o la palma de la mamo para acariciar sus pechos, un hombre los tiene que rodear un rato y ir acercándose poco a poco. Cuando esté a punto de acariciarlos, tiene que desviarse a cualquier otro lugar y empezar de nuevo el sitio.

En vez de ser estimulada directamente en sus zonas erógenas más sensitivas, como les gusta a los hombres, una mujer prefiere que el acercamiento sea gradual. Por ejemplo, cuando llegue al sujetador, en vez de simplemente sacárselo, a veces el hombre tendría que recorrer con el dedo, bordear la copa, dejar que el pecho quede expuesto y luego volverlo a cubrir. La sutilidad de una caricia significa iniciarla, suspenderla y volverla a iniciar. La repetición de este proceso tan simple genera deseo en la mujer. Este deseo potenciado provoca un mayor placer a los dos. Una vez se da cuenta de lo que realmente la excita, empieza a sentir el poder de refrenar su propia pasión para volverla loca de placer.

A través de un lento recorrido de su cuerpo con los dedos y con besos, un hombre despertará sus zonas más erógenas, las que estará esperando que le acaricien. Cuando preguntas a las mujeres qué es lo que más desean es un amante de lenta mano. Un hombre tiene que acordarse de que para incrementar el placer de una mujer necesita evitar la estimulación directa, si el hombre se toma su tiempo, no será solamente ella la que se sentirá más feliz, sino que él mismo experimentará un placer mayor.

Un hábil amante masculino estimula en primer lugar las áreas menos erógenas y sensitivas. Puede empezar para acariciar su pelo, besar sus labios sin la introducción de la lengua, rodearla con sus brazos, acariciar sus piernas, pero no la cara interior de las caderas, acariciar su espalda y sus nalgas. Después podría refregar su cuerpo contra ella, a arriba y a bajo y empujar con su pelvis en un movimiento circular.

Moviéndose gradualmente alrededor de su cuerpo o manteniendo una presión rítmica sobre cierta área próxima a una zona erógena, él despierta sus áreas más sensitivas y hace que ella desee que sean acariciadas. Luego, de una manera indirecta, él puede aproximarse a sus áreas más sensitivas para iniciar una estimulación repetitiva. Una mujer se excita cuando sabe que su pareja puede satisfacerla. Esta confianza le asegura que él sabe que tiene que hacer, que puede ser flexible si alguna cosa no funciona.

No solamente los hombres y las mujeres son diferentes, sino que cada mujer es diferente. Con tal de que un hombre comprenda verdaderamente lo que la mujer necesita, un dialogo con ella puede ser el inicio de una relación totalmente diferente. Si un hombre sabe que es lo que aquella mujer necesita en aquel momento puede relajarse. Un conocimiento de sus preferencias le proporciona la confianza suficiente en sí mismo como para disfrutar de una experiencia sexual nueva en cada ocasión. Cuando alguna cosa no funcione por algún motivo, él sabe que puede volver atrás y volver a lo que a ella le gusta. Este tipo de confianza ayuda a un hombre a relajarse en el sexo y, de hecho, le ayuda también a ser más creativo y espontáneo.

Durante el coito, puede ser que ella emita gemidos o sonidos de placer y satisfacción. Pero esto no significa que esté recibiendo la estimulación que necesita. Muy a menudo el placer que ella siente es su respuesta emocional al placer de él. La mujer se siente muy bien al conectar emocionalmente con él y provocarle tal placer, incrementando su propio deseo; pero la satisfacción emocional no estimula su sexualidad. La mujer necesita caricias y tiempo, si se trata de disfrutar de una relación sexual gratificante.

Cuando una mujer consigue el tiempo que necesita, se siente segura de que conseguirá la satisfacción que busca. Cuando un hombre comprende que no se trata de que haga, sino de cuanto tarda en hacerlo, ha comprendido la diferencia fundamental y su seguridad se refuerza notablemente. A veces una mujer desea realmente un orgasmo y su cuerpo está estimulado y dispuesto; pero en otras ocasiones ella preferirá sentirse envuelta por sus brazos y estar muy cerca de él.

Cuidado y limpieza de los juguetes

Con un mínimo de cuidados conseguirás mantener los juguetes en óptimas condiciones, trátalos con el mismo cariño que ellos te tratan a ti y te durarán toda la vida.

Antes de empezar ten siempre en cuenta lo siguiente:
- Limpia tu juguete cuidadosamente, siguiendo las instrucciones que te damos más adelante, después de cada fiesta que te pegues. Sabemos que da pereza pero es un precio muy pequeño en comparación con lo que has recibido a cambio, ¿no crees?
- Saca las pilas cuando no uses el juguete y sobre todo cuando lo estés limpiando.
- Si compartes varios juguetes con tu pareja o ambos usáis el mismo para uso vaginal o anal, límpialo antes de dejárselo.

La mayoría de los juguetes tan sólo requieren de un poco de agua tibia y jabón para que se conserven en perfecto estado. Aquí te contamos como debes limpiarlos dependiendo del material con el que estén hechos:

· Jelly
La textura de los juguetes realizados en Jelly es ligeramente pegajosa, de ahí que tendrás que extremar las medidas de higiene y mantenimiento. Te recomendamos que siempre lo lavéis antes y después de utilizarlo. Lo mejor es que lo hagáis con agua tibia y jabón neutro.

Al ser un material es poroso es relativamente fácil que pueda absorber bacterias y virus. Por eso es recomendable ponerle un condón cuando lo utilicéis especialmente si lo queréis compartir. Nunca utilices alcohol o colonia para limpiar este material.

· Silicona
La silicona es el material más fácil de limpiar porque lo puedes incluso meter en agua caliente. Para que quede especialmente bien mételo en lejía al 10% o hiérbelo durante 3 minutos. Asegúrate de que está bien seco antes de guardarlo.

· Látex
El látex es incluso más poroso que el jelly y por tanto habrá que ir con mayor cuidado a la hora de esterilizarlo. Lo mejor es usarlo con un condón (sobre todo si lo compartes) y lavar con agua y abundante jabón.

· Cuero
Trata tu juguete de cuero del mismo modo que tratas a tu cazadora favorita. Engrásalo regularmente con un paño suave y lo podrás disfrutar durante años.

· Metal
Como la silicona, el metal es duro de pelar y se puede desinfectar, hervir y todo lo que se te ocurra que pueda servir para limpiarlo; eso sí, no te olvides de secarlo bien al final.

· Plástico
Un frotado suave con un poco de algodón mojado en alcohol es lo mejor para limpiar los juguetes realizados en plástico; Ojo, acuérdate de secarlo bien para que luego el alcohol no entre en contacto con tu preciosos genitales, no vaya a ser que la experiencia sea algo digamos, demasiado ardiente.